Fases del parto

Un parto vaginal normal se desarrolla en tres fases, fase de dilatación, fase de expulsión y el alumbramiento. Cada parto es diferente, es incluso decir la cantidad de horas que puede durar la primera fase o la intensidad o duración de las contracciones. Cada paro es único, y aunque hay pautas que se cumplen, cada experiencia incluso en la misma madre será diferente.

Lo primero es acudir al hospital en cuanto las señales de parto te lo indican, si has roto aguas, si las contracciones son regulares y empiezan a ser dolorosas, si has expulsado el tapón mucoso… Como guía si eres primeriza debes ir al hospital si tienes contracciones cada cinco minutos.

  1. Fase de dilatación:
    La dilatación se produce a través de las contracciones. El útero se contrae y el cérvix se borra. Se abre un orificio de salida para el bebé en el cuello del útero. Se dilatará hasta llegar a los 10 cms. aproximadamente que será cuando el bebé ya podrá asomar la cabecita y salir en el expulsivo. Es imposible predecir el tiempo en que se conseguirá la dilatación suficiente. Esta fase es la más larga y costosa. Se puede además diferenciar en tres etapas: 

    • Dilatación hasta los 2 centímetros: Este se llama el periodo de latencia, es el periodo más largo pero el menos doloroso. Algunas mujeres empiezan a sentir las contracciones y llegan al hospital y ya han dilatado los primeros 2 centímetros. Todo depende del umbral del dolor, de tu sensibilidad al dolor. Las contracciones aquí son cortas, no muy dolorosas y espaciadas en el tiempo de alrededor de cinco a diez minutos aproximadamente.
    • Dilatación hasta los 5 cms: El periodo de aceleración es en el que las contracciones empiezan a hacerso mucho más dolorosas. Aquí puedes pedir la epidural, si te la pones a los quince minutos ya no vas a sentir dolor pero seguirás notando la tensión de las contracciones.
    • Dilatación de 5 a 10 cms: Éste es el periodo de velocidad máxima, dilatarás en poco tiempo a gran velocidad, cuando llegues  a los 10 cms estás preparada para entrar a la sala de partos o paritorio.
  2. Segunda fase, el expulsivo:
    Cuando tu útero ya haya dilatado lo suficiente para que la cabeza del bebé pueda pasar termina la fase de dilatación y empieza el expuñsivo. Sentiás unas ganas irrefrenables de empujar, esas ganas de empujar se pueden comparar con unas enormes ganas de hacer caca (sólo para que te hagas una idea). Debes comunicarselo inmediatamente a tu matrona para que te lleven a la sala de parto puesto que tu bebé está a punto de nacer. El expulsivo suele durar entre media hora y una hora, pero como ya hemos dicho anteriormente no hay dos embarazos iguales ni dos partos iguales, ni siquiera de la misma mujer. Lo que sí es cierto es que en mujeres que ya han dado a luz , el expulsivo es mucho más corto. Esto es simplemente porque el primer bebé abrió el canal del parto para todos sus hermanos, los músculos ya han hecho ese gran esfuerzo y recorrido anteriormente y no cuesta tanto la siguientes veces.
    Es curioso como de pronto, cuando llega el momento del expulsivo la mujer saca una energía que no sabía que tenía. Lo normal es que cuando empiezes a sentir ganas de empujar estés muy cansada y pienses que no vas a poder conseguirlo, pero no es así. Minutos después te verás empujando como una campeona, con unas energías que tenía tu cuerpo reservadas exclusivamente para ésto.
    Cuando la cabeza del niño esté a punto de coronar posiblemente te hagan una episiotomía, que es un corte en la zona vulvar para facilitar la salida de la cabeza del bebé y evitar posibles desgarros hacia el ano y las posibles infecciones. En muchas clínicas se practica casi por defecto, mientras que otras prefieren esperar a ver si es necesario o no. Lo normal es que el niño asome la cabeza después de la episiotomía, sin ningún problema, tu cuerpo se relajará y después saldrán los hombros y el resto del cuerpo. Una vez fuera te invadirá la euforia con la mayor sensación de felicidad y paz que hayas experimentado nunca (a no ser que ya tengas hijos), es lo más hermoso del mundo. Habrán valido la pena todos los dolores de la dilatación, la angustia y el miedo al parto para de pronto experimentar la inmensa alegría de tener a tu bebé contigo.
    Es posible que al bebé le cueste un poco salir, en este caso se utilizarán los fórceps, espátulas o ventosas para sacar la cabeza del bebé. Si aún así no se pudiera, la cesárea es la froma más rápida y segura para el nacimiento de tu bebé. Una vez que la cabeza esté fuera, la matrona se ocupa del resto del cuerpo, lo que ocurre en muy poco tiempo normalmente.
    Es importante que sigas las instrucciones de tu matrona, que empujes cuando vienen las contracciones fuertes y sobre todo que mantengas la calma y no te dejes llevar por la intensidad del momento. Es ahora importante recordar las respiraciones que aprendiste en tu preparación al parto y que consigas un nivel de concentración adecuado para que facilites las cosas a tu bebé que está haciendo un esfuerzo enorme para nacer.
  3. Tercera fase del parto, el alumbramiento:
    Aunque pienses que ya ha acabado todo el parto todavía queda una parte no tan emocionante, pero igual de importante que es el alumbramiento. Una vez el bebé esté fuera del todo y hayas descansado unos minutos hay que expulsar la placenta junto con las membranas de la bolsa amniótica. Ésto suele durar de cinco minutos a media hora, dependiendo de las posibles complicaciones.
    Seguirás teniendo contracciones que te ayudan a expulsar la placenta aunque tan débiles que puede que ni te des cuenta. Una vez expulsada la placenta se pasará a dar puntos de sutura a la epirrafia (la herida producida por la episiotomía). La matrona inspeccionará la placenta, que como el historial de tu embarazo, deberá comprobar que está completa, su tamaño, calidad y te hará saber todos los detalles. Aquí ya ha terminado el trabajo del parto. Lo más normal es que te sientas muy cansada pero feliz. Muchas mujeres de pronto se sienten llenas de energía y parlanchinas, mientras que otras caerán en un gran silencio y con muchas ganas de descansar.
    Mientras expulsas la placenta se habrán llevado a tu bebé a hacerle el test de Apgar, tú estarás deseosa de tenerle contigo. Este test es importante y en unos minutos tendrás a tu bebé contigo para siempre.

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